mira el cielo,
por favor
No pise el pasado. Trátelo con cuidadito.
- poema
- A primera vista
- Aire
- Algún día se sabrá
- Ayer
- Complejizando lo simple
- Conversación casual
- Designio del arcano
- El Suicida (versión cuento)
- El dedo en el pecho
- El frío de la trinchera
- El vaso medio vacío
- El verdadero sentido de la navidad
- En la soledad contemplo tu alma
- Esperemos
- Feromonas
- Hoy
- Inquebrantable
- La Fuente
- La Montaña
- La muerte térmica del universo
- Le hablo al viento de ti
- Los Cuatro Vientos
- Los pájaros no cantaban porque no estaban
- María
- Me pica la conciencia y duele la inconciencia
- Mi energía
- Mira el cielo
- Orgullo Americano Radioactivo
- Pájaros de las diez de la noche
- Relaciones profundas y significativas
- Revólver
- Rubia con balas
- Tibio
- Todo bien
- Tú
- Un loco con una cámara
- Vivir en plena fuga
Complejizando lo simple
Un loco con una cámara
Inquebrantable
En las sombras de la noche, un humor oscuro aflora,
Donde risas yacen en la penumbra, es su hora.
Un astuto bufón, de lenguaje afilado y fino,
Despliega sus chanzas, tejiendo un siniestro destino.
Inquebrantable proclama, con risueño desdén,
Y encuentra en la desgracia su particular edén.
Sus bromas son dagas, su ingenio un veneno sutil,
Un danzarín en el filo, desafiando lo fútil.
En el teatro de lo absurdo, su monólogo resuena,
Las tragedias del día, en risas se convierten, condena.
Inquebrantable ante la desgracia, se erige el bufón,
Un cómico en la tragedia, desafiante en su canción.
"Creí ser la roca, el roble inconmovible,
y es solo el escenario de un dolor indecible.
Envío a mis chanzas, a mi ingenio veloz,
para que nadie nunca escuche mi verdadera voz."
"Y beben de mi risa, del veneno que emana,
creyendo ver un rey, en esta celda humana.
¡Inquebrantable el muro! Qué bien lo construí,
que ahora ni yo mismo puedo salir de aquí."
Se desplomó el bufón, sin máscara ni anhelo,
un cuerpo frágil, temblando en sus desvelos.
Y en la quieta penumbra, su herida revelada,
Con una lágrima honesta, y la risa desatada.
Cayó el actor al suelo, exhausto de su arte,
dejando su personaje hecho trizas, aparte.
Y en ese exacto instante en que el dolor vencía,
nació una risa nueva que antes no existía.
Terminó la soberbia, se acabó la ficción,
y un llanto ahogado fue su real rendición.
Y en esa risa rota, brutal y verdadera,
halló la primera palabra de una vida sincera.
Aire de medianoche
En la efímera danza de la vida, lo conceptual se erige como el etéreo aliento,
donde las ideas y conceptos se entrelazan como la verdad que nos orienta.
Inalcanzables al tacto, inaudibles al oído, no obstante, existen, propulsándonos con su invisible impulso.
En el vasto escenario del mundo, lo conceptual se erige como el aire que amalgama el pensamiento de un extremo al otro.
Imposible de contemplar o siquiera palpar, aún así, posibilita la conexión con nuestros semejantes,
tejido invisible que nos une.
En el porvenir, lo conceptual se erige como el aire que traza sendas hacia horizontes ignotos.
Incapaz de erigirlo o concebirlo, persiste como guía en la travesía hacia el mañana,
senderos que se despliegan ante nuestra mirada limitada.
En la vastedad del universo, lo conceptual se erige como el aire lingüístico,
una esencia que nos auxilia en la comprensión total.
Indescifrable en su cuantía, desconocido en su totalidad, no obstante, arroja luz sobre la vastedad del todo.
Las ruedas de la bicicleta giran sobre la tierra como actores en un drama efímero;
la botella, receptáculo de la esencia vital,
el encendedor, custodio del fuego constante, se alzan como símbolos en la escena cotidiana.
Y en la penumbra que acecha a la medianoche, el aire, mensajero silencioso,
aguarda para revelar su presencia en el instante próximo.
Los Cuatro Vientos
Me pica la conciencia y duele la inconciencia
Feromonas
¡Bonita!
Mi alma tórrida te busca
entre los páramos para saciarse.
En silencio te imagino cómo eres:
del verano, el follaje y las azaleas
picoteando uvas dulces y pistilos.
Salpicando tu irresistible figura por el mundo, zurces alas en las nubes.
Emigra mi alma a cualquier rincón para buscarte.
El trino de la lejanía, suave y delicado
se esparce, sacude y hace eco.
Bonita,
te imagino cómo eres.
Mi alma se complace y vuela impaciente
en tu dulce melodía encantadora
en la armonía de tu femeneidad.
Arte y vuelo se conjugan
y te escapas entre plumas, alas y enramadas,
dejando una estela de perfume en el aire.
Te imagino atrapada en la espesura.
Trasluces los colores y los mezclas,
te fundes en la Luz.
Bonita,
te imagino cómo eres.