La historia que cuento
a la orilla de la playa
con una guitarra en la mano
y dos de las cinco cuerdas cortadas
No es sino una guirnalda
de lo que quiero mostrar
y de las cicatrices en mi espalda
todos sus ojos alejar
Y por el vino en cartón que bebemos
obtener una nueva historia
y así, más adelante tenemos
otra forma de enturbiar la memoria.
Como la fogata a la luna
cambia la atención a lo más banal
porque qué frío molesto y arena importuna
y de hecho ¿por qué no hablar del festival?
De aquella noche, hace semanas atrás
cuando dormía y me escapaba
con verdades neutras
cuando en mi cabeza nevaba.
No me olvido de lo último
que el secreto aguarda
mal por mí si es algo íntimo
porque la verdad llega pero tarda.