No pise el pasado. Trátelo con cuidadito.
- poema
- A primera vista
- Aire
- Algún día se sabrá
- Ayer
- Complejizando lo simple
- Conversación casual
- Designio del arcano
- El Suicida (versión cuento)
- El dedo en el pecho
- El frío de la trinchera
- El vaso medio vacío
- El verdadero sentido de la navidad
- En la soledad contemplo tu alma
- Esperemos
- Feromonas
- Hoy
- Inquebrantable
- La Fuente
- La Montaña
- La muerte térmica del universo
- Le hablo al viento de ti
- Los Cuatro Vientos
- Los pájaros no cantaban porque no estaban
- María
- Me pica la conciencia y duele la inconciencia
- Mi energía
- Mira el cielo
- Orgullo Americano Radioactivo
- Pájaros de las diez de la noche
- Relaciones profundas y significativas
- Revólver
- Rubia con balas
- Tibio
- Todo bien
- Tú
- Un loco con una cámara
- Vivir en plena fuga
A primera vista
El flameante resplandor de tus luceros me encandila, me quema, se adentra en mi, se clava en mi corazón, se plasma en mi mirar, altera mi existir, me destruye los recuerdos, me deja sin aire, sin sangre, sin memoria. Me aniquila y explota en mí. Me mata... Respiro. Parpadeo. La sangre fluye, lo recuerdo todo; estoy bien. Vuelvo a la vida.
El flameante resplandor de tus luceros roza el recorrido de mis ojos ordinarios y enfrento mentalmente la realidad del imposible. ¿Un segundo de júbilo visual?... O tal vez no lo estoy pensando bien... O, tal vez, nunca volví a la vida después de aquello. Sólo sé que hasta mi muerte, el flameante resplandor de tus luceros era lo que me mantenía con vida y fue, además, la única causa de mi muerte.