Aceptarlo, quiero, cumplirlo, no puedo,
y si me atrevo, el deseo, fatal desenfreno.
Abro los ojos, es cierto, no es dilema saberlo:
Tu presencia anhelo, más, mi conciencia es el precio.
Loco ya estoy y el delirio es lo que obtengo.
Ni razón, ni sentido.
Por pasajes, en mi mente, directo, un mismo camino.
Tirante, de plata mi cordón, mi volar atrapa.
Al final, bajo el último paso, la muerte me aguarda.