El dedo en el pecho

Un dedo recorre un cuello y presiona con suavidad su camino hacia abajo.

Se encuentra con algunas dificultades que son despejadas con una mano. El ritmo y frecuencia en que el dedo se desplaza parece constante, aunque de vez en cuando oscila con las posibilidades del camino, entre la clavícula y las costillas bajo la carne.

La piel se eriza a su paso y el pecho se infla tendiendo a hacer una fuerza contraria a la del dedo. Las barreras se caen y las naciones actúan con benevolencia. El dedo parece seguir bajando sin un rumbo determinado, pero pasa muy cerca de hitos importantes, como la caída del muro de Berlín o el derrocamiento de los dictadores en la historia reciente. 

En la mitad del camino, el dedo parece querer apurarse e irrumpe con firmeza ciertas zonas más carnosas, provocando un escándalo social y la desaprobación de la iglesia.

En un esfuerzo final, y con precisión aritmética, cuando finalmente parece llegar a su destino, las naciones ya no existen y se ha alcanzado la paz mundial. Las drogas son legales y es obligatorio respirar lento y entrecortado porque el aire es venenoso y está lleno de perfumes.

El dedo llega en cámara lenta al punto exacto del centro del universo, bajo una cobija tierna, en el final de los tiempos. Su toque desintegra y destruye toda la materia para sorpresa de los físicos especialistas.

Hay júbilo y clamor en las dimensiones etéreas que ven cómo el universo se reconstruye una vez más sobre sí mismo.

Le hablo al viento de ti

¿Sabes? Le hablo al viento de ti.

Cuando estoy solo, soy otro. Y es que cuando estoy solo, realmente no estoy solo.


En todos hay,

al menos,

dos.


Es hora de aceptar y abrazar lo que no se entiende,

así como le hablo al viento aunque no me escuche.

while(true) {

¿Qué sabes que yo no sepa?

Dime qué te hizo ser así.

Aquí estoy, aún esperando una señal, cuestionándolo todo y aprendiendo en todo momento. 

¿Hacia dónde vas?

Es el amor y el milagro de ninguna parte. Paradoja de la canción que he cantado miles de veces y que aún no termino. 

Caminando hacia la puesta de sol me doy cuenta que probablemete hay algo que sabes y que yo no sé.

}