Hoy no tengo paciencia
para la demencia del que pide clemencia
por conveniencia.
Sobran las ganas,
aguanto las balas
me quitas panoramas
reviento la porcelana.
Heridas adheridas
a las miradas perdidas
escondidas
buscando vida.
En el corazón,
pero solo desazón
al hurgar el caparazón
usando la razón.
No me detengo;
intervengo.
Obtengo lo que tengo
y solo me contengo si retengo.
Sueño y llanto
por fuera un espanto
y por dentro no aguanto
tanto quebranto
que le canto al santo
y le levanto el manto
me adelanto
abrillanto porque me agiganto
sabiendo que soy un suplanto sin encanto.