El verdadero sentido de la navidad

Erase una vez, en un dominio donde las vacas mandaban, un rey soberano y dictador, que prohibía la interacción de sus pobladores con el resto de los personajes del reino. Un dia, una vaca humilde que vivía en la periferia del reinado, vio que cerca de su casa, junto a granos desparramados, yacía un pequeño choclo que, sin embargo, aún respiraba.

Asustado, por que la ley era muy estricta, decidió ayudarlo secretamente y lo escondió en su casa para componerle los granos que se le habian caído. Tras unos días, el choclo se encontraba mucho mejor, pero no hablaba. A la vaca se le ocurrió que debía ser por el shock y le pidió que le escribiera qué le había pasado, tras pasarle un lápiz y una hoja. El choclo le contó que más allá del reino de las vacas, existía un lugar llamado "cueva de los duraznos pelados" y residían ahí, ciertamente, duraznos pelados, que eran unos ladrones sádicos y asesinos. Pues bien - escribía el choclo - éstos duraznos pelados eran muy poco tolerante con otras razas y en especial con los duraznos peludos, que era su banda rival. Sin embargo, los duraznos con pelo recibían la ayuda del resto de las frutas y tenían como aliados férreos a los plátanos. Entonces - continuaba contando el choclo - como viajero que soy, me atreví a cruzar cerca de la cueva de los duraznos pelados y me confundieron con un plátano. Escapé y llegue hasta aquí en éste estado... Pero - terminaba diciendo el choclo - por lo de mi voz, no te asustes, soy solo un choclo, y los choclos no hablamos.


La vaca entendió entonces que el verdadero sentido de la navidad reside en el corazón, y  mató al rey.