A primera vista

El flameante resplandor de tus luceros me encandila, me quema, se adentra en mi, se clava en mi corazón, se plasma en mi mirar, altera mi existir, me destruye los recuerdos, me deja sin aire, sin sangre, sin memoria. Me aniquila y explota en mí. Me mata... Respiro. Parpadeo. La sangre fluye, lo recuerdo todo; estoy bien. Vuelvo a la vida. El flameante resplandor de tus luceros roza el recorrido de mis ojos ordinarios y enfrento mentalmente la realidad del imposible. ¿Un segundo de júbilo visual?... O tal vez no lo estoy pensando bien... O, tal vez, nunca volví a la vida después de aquello. Sólo sé que hasta mi muerte, el flameante resplandor de tus luceros era lo que me mantenía con vida y fue, además, la única causa de mi muerte.