Siento que el rayo de sol hoy te pegó en la cara y ya no hay nada que hacer. Toma tu almohada, abre tu ventana y salta hasta chocar con un avión al caer.
Si te topas con la luna en el camino, estarás en riesgo, porque quiere decir que es imposible que te haya caído un rayo de sol en la cara y que, por lo tanto, no te debiste haber tirado.
Si ya caíste al suelo, debes estar en el cielo.
Si te topas con la luna en el camino, estarás en riesgo, porque quiere decir que es imposible que te haya caído un rayo de sol en la cara y que, por lo tanto, no te debiste haber tirado.
Si ya caíste al suelo, debes estar en el cielo.
Si sigues en el aire, usa tu almohada para elevar tu espíritu hasta el infinito. Mira atrás y te darás cuenta de lo fino que es el camino y lo estrecho de emociones, lo amplio de dificultades e irregular que de vuelve al momento de tocar la puerta de un amigo perdido, o un hermano, o un antiguo amor.
Verás que la luz es oscura y que tu pájaro del alma ha emprendido vuelo y ha dejado candado a sus cajones de emociones, y ya no habrá nada que hacer. Comerás errores y cometerás comida sin tener hambre. El Humano te mirará y tú verás que no bromea. No es el humano quien no se ríe. No entenderás.
Ahora estás pensando en si lo que hablo tiene coherencia, y yo te puedo decir que la incoherente es tu percepción: ves con los ojos, hueles con la nariz, sientes con tu piel, escuchas con tus oídos, saboreas con tu lengua. ¿Con qué sentido leerás esta vivencia? En tu frente hay un secreto. Verás, olerás, sentirás, escucharás y saborearás con la mente. El cuerpo no es nada. ¿Cuánto demorarás en saltar por la ventana? No olvides la almohada.
Verás que la luz es oscura y que tu pájaro del alma ha emprendido vuelo y ha dejado candado a sus cajones de emociones, y ya no habrá nada que hacer. Comerás errores y cometerás comida sin tener hambre. El Humano te mirará y tú verás que no bromea. No es el humano quien no se ríe. No entenderás.
Ahora estás pensando en si lo que hablo tiene coherencia, y yo te puedo decir que la incoherente es tu percepción: ves con los ojos, hueles con la nariz, sientes con tu piel, escuchas con tus oídos, saboreas con tu lengua. ¿Con qué sentido leerás esta vivencia? En tu frente hay un secreto. Verás, olerás, sentirás, escucharás y saborearás con la mente. El cuerpo no es nada. ¿Cuánto demorarás en saltar por la ventana? No olvides la almohada.