El vaso medio vacío



Brotan de mis manos letras sin pasión plasmadas, al final, en mi propio frío reflejo
emana de mi cabeza el jugo de la resignación ante la mezcla
de flores, de pixeles y de fondos vistosos,
y que se desbordan en un bacilar de luces
y se dejan caer en ese sitio desconocido de las miradas tiernas
cargando sobre el yugo de la inconsciencia y ante mis ojos dormidos
aquella misma duda que a nosotros dos nos aqueja.